30 de junio de 2025

Concluye la Primera Parte

La anulación el año pasado del viaje que tenía planificado a través de las montañas del interior de Marruecos debido a una imprevista operación quirúrgica y más tarde a diversos acontecimientos inesperados han hecho que en el momento de tener unas semanas libres decidirme a realizar un viaje acorde a los días disponibles. Tenía claro que tres semanas es poco tiempo para hacerlo a mi manera, es decir, sin presión y con total libertad de elección de cuantos días me quiero quedar en un lugar sin que influyera en el plan de viaje. Debía resolverlo rápido porque cuantos más días pasara menos tiempo estaría viajando. Como ya tenía algo de información recopilada de esta parte sahariana se me ocurrió realizar en este reducido tiempo una pequeña primera incursión y dividir el viaje en varias partes, o visitas, y seguir con  la idea previamente pensada en un futuro cercano. Por lo tanto, comenzar con una ruta que siguiera la línea costera me pareció una idea estupenda. Y si lo realizaba desde el Sahara Occidental sería perfecto.
Estaba muy seguro antes de salir que esta parte de África me iba a seducir con sus característicos desolados paisajes de dunas y tierra seca y mucho mar azul, pero esto último no se cumplió al 100% debido a la mala climatología imperante durante los días que he estado por ahí. Desde sus vastas franjas del desierto sahariano pasando por diferentes poblaciones, atravesando sus largos tramos de costa accidentada e intacta por una carretera en perfectas condiciones y seguridad, las playas casi vacías -a excepción de los domingos- y la belleza natural de todo tipo que me he ido encontrando ha sido diversa e imponente. La imposibilidad de encontrar vehículos 4x4 ideal para recorrer las zonas más apartadas ha hecho que me perdiera buena parte de sus recónditos paisajes muy poco explorados. El Sahara Occidental no es un lugar muy turístico y las infraestructura son precarias. El saharaui no es curioso ni viajero por lo tanto la atención turística es inexistente. Tampoco hay destinos de fama internacional, sencillamente lo único que hay son lugares históricos o sagrados.
A partir de ahora, la siguiente parte por realizar queda pendiente a los días que vuelva a conseguir próximamente para viajar. 
Inshallah!

28 de junio de 2025

Intramuros de Tiznit y Agadir (el final)

El estacionamiento de los taxis compartidos hacia Tiznit  (170Dm/80min/75Kms) se encuentra no muy lejos del hotel, así que caminé hasta allí apaciblemente. A pocos metros saludé a un señor mayor que se me quedó mirando, le dije "hola"! y enseguida comenzamos a charlar. Conocía “Las Palmas” por la cantidad de gente que en tiempos pasados vivían entre ellos. Me habló de cómo se vivía en Sidi Ifni con los militares y sus familias pues trabajaba con ellos. Añoranza de un pasado no tan lejano. 
Nada más llegar al parquin ya tenía mi plaza adjudicada, la última que faltaba, lista para sentarme y salir de esta idílica ciudad. Pienso regresar nuevamente a pasar algunos días más disfrutando de este maravilloso entorno en un futuro no muy lejano. Es, de momento, el sitio que más me ha gustado de todos los visitados.

Circulamos por la carretera de la costa R104 que pasa por las playas de Legzira y de Mirleft y se desvía a la altura de Gourizim hacia el interior los 16Kms. que falta para alcanzar Tiznit desde el mar. Fue un trayecto rápido, ameno, sin apenas tráfico. Las carreteras siguen siendo buenas y con llamativos paisajes que van cambiando a más áridos y pedregoso según vamos subiendo en altura. Las estribaciones del Atlas se vislumbran tenuemente en la distancia.

Tiznit se encuentra a 244mts. sobre el nivel del mar. Ronda aprox. los 100.000 habitantes, pertenece a la región Souss-Massa y es capital de la provincia que lleva su mismo nombre. El color ocre de las edificaciones son una de las agraciadas característica de esta ciudad. 
El taxista me dejó en la puerta del hotel Al Houria (170Dm/ducha/tv/balcón con vistas al interior de las murallas y también dispone... de ¡¡ascensor!!). Desde el balcón de la 3ª planta se puede observar el interior de la medina que se caracteriza por su rica herencia histórica y cultural con influencia bereber y árabe, que alberga entre numerosas edificaciones de excepcional arquitectura una hermosa mezquita, la Kasbah, la plaza Méchouar o una "fuente azul".

Evidentemente lo primero que hice fue dirigirme a su intramuros y recorrer los lugares más interesantes de este complejo que me recuerda bastante a varias ciudades de Uzbekistán que visité el pasado viaje. Comencé el recorrido por su impresionante muralla que rodea la medina. Construida en el s.XIX  por el sultán Mulay Hassan I, por la necesidad de crear en esta ciudad un puesto defensivo para controlar las tierras del interior ya que ofrecía ventajas estratégicas tales como la proximidad a la costa y su excelente situación en la ruta comercial que une Essaouira y el Sáhara. Con ello también garantizaba su autoridad frente a las tribus bereberes del S. que, de hecho, han tenido siempre un espíritu rebelde como quedó también demostrado décadas después cuando se sublevaron frente al Protectorado Francés establecido en 1912. Durante los primeros años fue la sede del sultán azul El Hiba señor del Anti Atlas.

De estos muros hechos de adobe llama la atención su color rosáceo y el que se conserve tan bien casi íntegramente. De todas formas están siendo reparados y repintados por tramos estos días. Sus 5 km de muros de 3mts. de altura soportan  30 torres de planta cuadrada y 9 puertas de entrada; las principales: Aglou Bab, Bab el Assa, Bab el Khemis, Bab Targa, Bab el Maâder, Bab Oulad Jerrar, Bab Jdid (sus nombres refieren a las principales familias de la época).

Entré por la Puerta Bab el Assa, la “puerta de la ciudad”, un excelente punto para comenzar el recorrido de acceso a su Medina, con un laberinto de calles estrechas y adoquinadas y disfrutando de la arquitectura que bien refleja su historia -muchas de las casas son reminiscencia de la forma tradicional semejante a los riads de Marrakech-, con sus puertas y ventanas finamente labradas, tiendas de artesanía local donde sus talentosos artesanos crean joyas de plata y cerámicas coloridas. Caminar por sus barrios de ambiente tranquilo y provincial con callejuelas muy poco transitadas ofrece una experiencia perfecta para observar cómo se desenvuelven sus vecinos. Como el barrio de Bab el Assa, por donde entré, cerca de muchos de los principales atractivos y que mantiene un encanto muy local y acogedor. El barrio de la nueva Medina, más moderno, que combina elementos tradicionales con nuevas construcciones, con cafés y restaurantes donde poder disfrutar de un buen té a la menta mientras se observa el bullicioso ir y venir de su gente. Sin duda alguna destaca su Mercado local, con productos frescos, especias, frutos secos y una variedad de alimentos de su gastronomía local.

La otra gran construcción es la Gran Mezquita Jamaâ Al Kabir que, si bien no pude acceder a su interior, sí que puede contemplarse el exterior. Su minarete de adobe del que sobresalen decenas de estacas de madera es una técnica constructiva de refuerzo, apreciable también en otros lugares del desierto del Sahara y el Sahel. Según su leyenda servía a las almas de los difuntos para acceder al Paraíso. Se parece mucho a la arquitectura de Mali.

Otro monumento que caracteriza a esta ciudad es el palacio del Califa (Qasr el Khalifi) que albergaba al representante del sultán, situado en la plaza El Méchoir, muy cerca del Souk. En esta plaza hay una amplia zona de aparcamiento de vehículos y alrededor, bajo soportales de arquerías, se encuentran las tiendas, los restaurantes y las teterías (o cafés).

El lugar más emblemático es la Source Bleue (La Fuente Azul), un famoso manantial llamado Ain Akdim, aunque ahora sus paredes son de color verde-musgo, ubicada en una pequeña plaza, un "oasis natural" ideal para disfrutarlo tomando un té en una de sus terrazas situadas en frente mientras descansaba un poco de caminar. El origen de Tiznit realmente se debe al pequeño poblado construido en torno a este manantial, avalada por una vieja leyenda que dio origen a su nombre y que atribuye la formación de este manantial a una intervención divina para premiar el lugar en el que una mujer de malas costumbres mostró su sincero arrepentimiento descansando allí, cuando todo era puro desierto. Entonces Allah le manifestó su perdón haciendo brotar este manantial. Dicen que su cuerpo está en la Gran Mezquita. Se encuentra frente a otra importante edificación: la Kashba (o fortaleza) de Aghanaj, construida en 1810 sobre más de 6.000 metros cuadrados, protegida por una gran muralla con 5 imponentes torres de vigilancia que exhibe una brillante innovación arquitectónica y belleza cultural. El Caid Mohammed Aghanaj El Hahi que desempeñó un papel fundamental en la hstoria de Marruecos, le dio su nombre. Implicado en una campaña militar alrededor de Oued Massa (a las órdenes del sultán Moulay Slimane decidió instalar allí sus tropas para facilitar su acceso a la fuente de agua de Tiznit. Ha tenido varias funciones a lo largo del tiempo (prisión administrativa, centro de capacitación y parque municipal. Sigue en continua transformación para albergar ahora un museo de arte, exposiciones, talleres y centro de formación para los oficios ancestrales de la artesanía marroquí.

Pero lo que realmente destaca es su gran zoco (Souk) de frutos secos, de verduras, infinidad de frutas (incluso llegadas de países lejanos), trajes (daraas, para hombres y mlahef para las mujeres), babuchas de piel, calzado, ropa deportiva falsificada y otras no, objetos cotidianos de barro, pero sobre todo el más significativo es el  Souk de los joyeros, donde se venden piezas de plata y latón de tradición bereber, de gran refinamiento para hombres y mujeres. Es posible ver a los artesanos en plena faena trabajando pendientes, adornos frontales, cinturones, collares y brazaletes para mujeres, así como puñales para hombres y otras piezas para ambos sexos como fíbulas y collares en talleres de otras calles. Todos ellos, especialmente estos últimos, parece ser que tienen un poder mágico en la cultura bereber, como protectores contra el mal de ojo y determinados problemas de salud. Esta actividad de orfebrería de plata es por lo que se considera a esta ciudad la "capital de la joyería bereber", legado que dejaron aquí los maestros judíos que se establecieron desde tiempos de la refundación de la localidadEsta comunidad judía está restaurando la antigua escuelas, tiendas y muchas casas propias.

Aunque Tiznit, en general, no tiene el patrimonio monumental de otras ciudades marroquíes sí cuenta con algunas construcciones de interés histórico, fachadas con pequeñas ventanas tradicionales de madera, verde, o bajos con soportales y arcadas para caminar a la sombra y, sobre todo, aún conserva el ambiente genuino de una localidad típica marroquí donde el ritmo de vida y las actividades cotidianas apenas se ven influidas por el turismo.

La región es conocida también por la gran producción de aceite de Argán, el aceite de oliva de calidad y la menta fresca o hierbabuena. 

Y a tan solo dos días de acabar mi recorrido por estas tierras me he dirigido a Agadir, aprox. a 80kms. más al N., lugar donde debo tomar el vuelo de vuelta a casa. La carretera nacional avanza a través de una enorme planicie plagada de arbustos endémicos relativamente altos. Son los del argán, verdadero motor de la economía marroquí. Lo comercializan como aceite para cosméticos pues hidrata la piel, acondiciona el cabello, para restauración por su sabor y aroma, por sus beneficios para la salud cardiovascular y digestiva... A las cabras les encanta subirse a sus ramas y comer sus frutos, una drupa ovalada de color ocre o negra, del tamaño de una aceituna que contiene una nuez dura con semillas de la que se extrae el aceite. Cuando están maduros caen al suelo y son recolectados mayoritariamante por las mujeres (bereberes). Empieza por estas fechas la temporada de cosecha. 

La entrada a esta enorme ciudad me impresionó, sobre todo después de 35 años de mi última visita. Hay varias estaciones de guaguas y estar seguro en cuál quedarse. En mi caso me quedé en la segunda, junto a la avenida Moulay Hassan I, cerca del  Mercado de los Pescados (Marché aux Poissons). A varios cientos de metros calle abajo se encuentra el Mercado El Had (Souk El Had).

Mis dos motivos para llegar hasta Agadir es que tengo el boleto de avión de vuelta desde su aeropuerto y visitar el Souk El Haid, uno de los mercados bajo techo más grande y concurridos de esta parte del país porque quería que me hicieran en cuero de vaca unas riñoneras como las que uso para viajar. 

Y no me defraudó aun siendo visitado por tanta cantidad de turistas, situación que no había vivido durante estas algo más de tres semanas viajando por esta parte del país. Se concentran principalmente en la zona de playa y de compras en este souk tan famoso. Pude conseguir habitación en uno de los hoteles "menos caros" (Hotel Najib 247Dm/cama doble y cama individual/baño/tv/balcón a la avenida Moulay Hassan Ia no más de 3kms. de la playa en línea recta.

Esta es una ciudad donde los hoteles se han incrementado en cantidad y en calidad, con desorbitados precios que hay que pagar para disfrutar de ella con relativa calma. Conocía su playa muy bien y no tenía intención de visitarla nuevamente porque imaginaba el gran cambio que habría sufrido. Pero al poco de llegar al hotel, desde el balcón, observé como el tiempo comenzaba a cambiar. Una espesa neblina muy fría y húmeda llegada desde el mar envolvió rápidamente todas las calles cercanas. Supuse que la imagen de la playa sería otra completamente diferente a lo esperado. Y se me ocurrió la idea de que mientras hacía tiempo para recoger el trabajo encargado ir a mirar qué estaba sucediendo. 

Sin duda alguna, el entramado de las calles y las nuevas construcciones cerca de esta playa de Agadir parece haber sido diseñadas por algún empresario constructor grancanario del S. de la isla, antes "tomatero de gorro de paja". Las calles se entrecruzan, no llevan directamente a ninguna parte, calle que corta calle, rotondas, semáforos y pasos de peatones que casi nadie respeta. Los conductores conducen enrabietados, peleones. Los pibes con las motos, como locos. Mi hotel se encuentra a poco más de 3.000mts. de la playa en línea recta, pero tras sortear mogollón de calles entrecruzadas, el recorrido llega a los 4.300mts.. Un disparate! Las guaguas que circulan por sus calles son fáciles de coger, y de entender, están señaladas con los números y la procedencia y destino correspondiente. Hasta la playa son 4Dm. el trayecto (L2L22L31L311, son las más convenientes).

Y, efectivamente, el ambiente en la playa era bastante llamativo, casi hechizante, completamente grisáceo, inundado de una espesa bruma que apenas podía dejar ver más allá de 25mts.!!. Una imagen que valió la pena descubrir después del enorme esfuerzo que tuve que hacer para llegar caminando a ella. Aunque pasear por su espaciosa y bien cuidada avenida es toparse con cientos de turistas locales y extranjeros imposible de evitar. Su amplia y atractiva playa arenosa de casi 10Kms. está bastante limpia, tiene servicio de rescatistas y vigilancia y muchas terrazas donde comer y beber. A casi el triple de precio de lo que he pagado durante todo el viaje, por supuesto.

Algunos vecinos marroquíes se encogen de hombros, o ríen maliciosamente cuando se refieren a que Agadir no está mal... para los turistas!, pero no es "vrai marrocain" sino una más "europea". Aunque carece de esa ajetreada concentración de gente que caracteriza la vida marroquí está bien comunicada y es una base ideal desde la que explorar algunos de los paisajes más espectaculares del país. 

Fue durante siglos un puerto pesquero y una ciudad con mercado que abastecía el valle del Ued Sus, que desemboca en el mar por el S. pero, sin duda alguna, que tras el terremoto de 1960 que destruyó su ciudad antigua necesitó ser reconstruida pero lo harían con un toque modernista en comparación a las otras ciudades marroquíes, como un nuevo símbolo para demostrar que Marruecos era un Estado nuevo: se haría una ciudad que sería al mismo tiempo un puerto y un centro económico, industrial y administrativo.

Y poco más puedo hablar de esta bulliciosa ciudad, perfecta para comer bien de todo y con precios diferentes según en qué parte de la misma se encuentre el restaurante o el hotel. Una lástima, lo que antes era un pueblo sencillo de pescadores ahora es lo peor en destino turístico playero. Pero nunca podrá ser peor que el Sur de Gran Canaria.

25 de junio de 2025

La pintoresca Sidi Ifni

No muy lejos del hotel donde me he estado hospedando se encuentra la estación de taxis compartidos y varias oficinas de las principales compañías de guaguas. El precio de ambos transportes para llegar a Sidi Ifni, mi siguiente parada, es prácticamente el mismo. Por el horario de salida y el no tenerme que levantar temprano volví a subirme a una de CTM que sale a las 10:15 de la mañana, básicamente porque tiene asientos cómodos y todas están en muy buenas condiciones. Aún no he viajado en alguna que fuera hasta los topes, quiere decir esto que incluso pocos minutos antes de salir se puede comprar los boletos de viaje. Todas me han cobrado 5Dm. por poner mi mochila en el compartimento de maletas. Están bastante limpios y son seguros porque imprimen una etiqueta igual que en los aviones y un operario se encarga de posicionarlas o entregarlas.
La estrecha carretera N21 que desciende hacia el mar es muy entretenida al tener muchas curvas a través de un paisaje llamativamente montañoso. La primera parte del trayecto son llanuras pedregosas y semi-desértica, luego aparecen zonas con muchos árboles y cactus a ambos lados de la carretera y pequeñas poblaciones de casitas en medio de la nada. Muchas colinas están cubiertas de tuneras y árboles de argán. Atravesamos el cauce del Oued Draa, inmenso, pero sin agua. No es temporada de lluvias. 
Son casi 120Kms. hasta Sidi Ifniuna pequeña y pintoresca ciudad (azul y blanco) de aprox. 20.000 habitantes, situada en una pequeña meseta frente al mar, destino surfero desde hace muchos años. Conserva bastantes vestigios de la presencia colonial española, y eso quería ver, a parte de su extensa y cuidada playa.
La guagua se detuvo en la oficina CTM junto al mercado de la avenida Hassan II, y desde allí me trasladé en taxi hasta la zona de playa donde me iba a quedar a pasar varios días. De oferta hotelera sencilla (también se alquilan casas por temporadas), hay varios hoteles y hostales decentes pero el más conocido de todos, para mí, es el hotel Suerte Loca (190Dm/Cama doble/baño/balcón con vistas a la playa y la desembocadura del río Nun (o Assaka en este tramo final), el río más importante de la región que marcaba el límite S. del antiguo territorio de Sidi Ifni durante la época colonial española). Este emblemático establecimiento dispone de muchas habitaciones con lavamanos y baños compartidos, algunos de ellos compartiendo también balcón con vistas al mar o a la calle principal. Como no es época turística está vacío y su restaurante cerrado. Este hotel fue fundado en 1934 por un español y regentado ahora por los hijos de un amigo de aquel hombre. Hacía las veces de bar, de restaurante y de hotel en aquel entonces. La vida giraba en torno a este inmueble. Malika es la mujer que lo dirige ahora
Su espectacular situación, la tranquilidad en las terrazas y cafés cercanos sobre el mar y del ambiente callejero alrededor del mercado hace la estancia en Sidi ifni un placer. Goza de un microclima especial, mucho más suave que en el interior. Aún hoy su casco antiguo mantiene vestigios españoles, más o menos conservados, y en algunas calles se pueden ver rótulos con nombres españoles como calle de Oviedo, Málaga, Toledo, del general Mola, Avenida de Canarias, de la Playa... Pero, sin duda alguna, la hermosa escalinata abalaustrada que baja a la playa, símbolo de aquellos tiempos que nunca más volverán, es uno de sus puntos más pintoresco. Más al centro se encuentran las edificaciones de la Iglesia, del Consulado o Pagaduría Militar que aún lleva en un dintel el escudo preconstitucional (ambas en estado de completo abandono), del Cine Avenida, del hospital, la Plaza de España (ahora Plaza de Hassan II) con la piedra que lleva inscrita los nombres de los soldados marroquíes que reemplazaron a los españoles. Su especial colorido y sus fachadas le dan el aspecto de una población andaluza. O mejor, recuerda mucho al Puerto de Las Nieves en Agaete, Gran Canaria.
A pesar de esto aún despierta un gran interés para los amantes del turismo histórico, sobretodo antiguos militares y residentes españoles que suelen volver con el paso de los años para sentir aquellos nostálgicos recuerdos. 
Esta comarca dispone de otras hermosas playas, calas desérticas y acantilados sumiendo en el  mar. Me acerqué a disfrutar un día completo en Playa Legzira (o El Gzira) situada 10Kms. de Ifni trasladándome en la guagua que pasa por ahí dirección Gourizim cada hora durante todo el día (5Dm.). Se trata de una bonita playa con varios arcos naturales de color ocre-rojo pero lamentablemente el majestuoso se derrumbó en 2016. Pasear por su arena por la mañana o a final del día la hace espectacular.
Aunque la cantidad de hoteles y residencia que hay en su diminuto entorno no me gustó absolutamente nada. Un lugar tan pequeño y tan extremadamente turístico tanto local como extranjero. No hay nada que hacer ni a donde ir. Todo se concentra en las terrazas de los restaurantes de la playa y sujeto a las comidas que ellos preparen. Aunque estos días sigue siendo temporada baja y con pocos usuarios se puede perfectamente adivinar cómo se podrá poner a partir de julio. Los precios de los alojamientos y de restauración son mucho más elevados de todos los lugares antes visitados.
Algo más allá se encuentra Playa Mirleft (o Imin Turga), lugar especial para los amantes de la pesca y los deportes náuticos.

22 de junio de 2025

Guelmim, en la Puerta del Sahara

Nuevamente a primera hora de la mañana me dirigí al lugar donde se encuentran estacionados los grand taxis de El Ouatia para subirme a uno que me llevara a Ta-Tan  (12Dm./30min.) y desde allí coger otro hasta Guelmim (50Dm/2h;30min.), ciudad a más de 100Kms. de la costa. 
Continuamos circulando por la N1. Una vez pasado el río Draa (Oued Draa), el más largo de Marruecos y que nace en el Alto Atlasnos internamos entre zonas de mesetas y algo de montañas mientras las imágenes van cambiando notablemente. A parte de que la visión es más clara, hasta aquí ya no llega tanta neblina procedente del mar, el comienzo (o final, según en qué sentido se circula) del anti-Atlas es más palpable.
El taxista me llevó hasta la puerta del hotel Bahich (100Dm/cama doble/baño/ventana interior), algo antiguo pero limpio situado muy cerca de varios cruces principales de calles (Carrefour) y de los mercados populares.
La misión primera en Guelmim (Guelmine / Egleimin / Kulmim...) era el reconocimiento de los alrededores, básicamente dónde se puede comer a ciertas horas, porque hasta ahora me sigue siendo difícil encontrar lugares para desayunar decentemente (y me refiero a no comer los habituales platitos con pan, aceite, mermelada, quesito en porción o crema de maní o tortillas marroquí), y restaurantes locales con platos tradicionales a partir de la caída del sol que es cuando regreso al hotel después de merodear por la ciudad o pueblo que estoy visitando. Siempre queda la sopa harira que salva el cenar “in extremis” antes de ir a dormir. Es a partir de las 13:00 cuando los tajines echan humo y están preparados para ser servidos en los restaurantes locales. Son los más exquisitos y más económicos (30-40Dm).
Esta ciudad particularmente pintada en ocre tiene su característico encanto, es fácil de caminar, mantiene muchas de sus antiguas edificaciones, tiene varios mercados populares con mucho movimiento (como el mercado mauritano en la muy popular calle Zenkat Al Mauritans donde al atardecer exponen una gran variedad de vestidos y telas tradicionales saharauis) y muchas calles estrechas repartidas por el centro con tiendas de todo tipo y joyerías variadas. Al atardecer montan unos puestos callejeros de comidas varias a lado del cruce principal, cerca de la mezquita Hassan II, que animan a los vecinos a acercarse para cenar económicamente. Los recorridos en taxi cuesta 7Dm.
También llamada la Puerta del Sahara, cuando se viaja hacia el S., era una etapa ineludible para la ruta de las caravanas hacia Tombouctou, por ser ciudad importante de comercio e intercambios entre la población sedentaria y los nómadas del desierto. La agricultura y la cría de animales siguen constituyendo la principal actividad económica de esta región. Y esto se puede ver en sus zocos y en pequeños mercados populares. Precisamente esto es lo que me ha traído hasta aquí.
Por la tarde, cuando el calor comienza a ser menos potente fui a ver el mercado  (Souk) Amhayrich, que se encuentra no muy lejos de donde me estoy quedando. Su delimitación está dividida en tres zonas: la del ganado, la de las frutas y verduras y la de los almacenes para la venta al mayor. A un lado los pequeños restaurantes y teterías para ir cogiendo fuerzas. Pero, sin duda alguna, el mejor ambiente está entre los ganaderos y sus animales. Comentan que es el mercado más antiguo del N. de África y que en sus buenos momentos hasta él llegaban comerciantes de todas partes del mundo, incluso cruzando el Gran desierto del Sahara.
Allí se encontraban varios grupos separados de dromedarios con sus respectivos propietarios esperando ser vendidos. Lo mejor es llegar el viernes, como hice yo, para observar como montan todos los puestos y empiezan los clientes a llegar, aunque es el sábado cuando realmente comienza el ajetreo a partir de las 9 de la mañana. El mercado de los animales cobra vida el mismo viernes a partir de las 5 de la tarde: se mira, se elige y si el precio se acuerda, tras un tradicional ritual de cogerse la mano, discutir, reír, enseñar el fajo de billetes... pues a por el animal. Entre varios individuos (uno con una cuerda) separan al dromedario del grupo, lo cercan y los hacen caer al suelo para luego amarrarle una pata delantera al cuello para que no se pueda levantar. Al rato, una ranchera se acerca y lo introducen en la caja trasera para ser llevado a su nuevo destino con su nuevo propietario. 
El sábado tanto dentro, con todos los puestos montados y repletos de frutas y verduras, como fuera del mercado hubo un gran movimiento de gente realizando sus compras. En el exterior los puestos se montaron con todo tipo de productos: ropa, zapatos, colonias, electrodomésticos, jugos de caña, de naranja, sandías, melones, roscas.... Y en el suelo gente exponiendo sobre telas y plásticos infinidad de artefactos usados o estropeados (le llaman mercadillo de los piojos). Es habitual verlos en la mayoría de los mercados, apartados, en un espacio concreto para ellos. 
 

19 de junio de 2025

TARFAYA, y el ferry que encalló muchas ilusiones

Desde El Marsa/Laâyoune Plage fui directamente a Tarfaya en bus (2h;30min.), con una breve parada en la estación de Laâyoune para recoger otros pasajeros. La carretera es la N1 que se encuentra en muy buen estado durante todo su recorrido continua muy cerca de la costa rodeada de terrenos secos y pedregosos y muchas dunas. El viento es más fuerte y la visión no está siendo muy clara. Este efecto climático se sigue debiendo al choque entre el viento caliente que viene de tierra sahariana con la bruma húmeda que llega del Océano Atlántico al chocar las olas contra los acantilados, generando de esta manera una espesa neblina que invade todo el entorno por el que estamos circulando. Las dunas que no paran de ocuparlo todo obstaculizan el desarrollo de las ciudades y para evitarlo también han construido muros y se están plantando un cinturón verde con mangles saharianostarajes y diferentes tipos de plantas. Llevamos varios días nublados, con no mucho calor por el día y algo de frío al anochecer. 
A casi 35Kms. antes de llegar a Tarfaya se encontraba la antigua frontera del Sahara Español, lo que fue en su momento un puesto militar, cerca de la laguna salada Sabkhat Tah. También hay un monumento a la Marcha Verde de 1975 ya que en este lugar concluyó, concentrando a unos 350.000 participantes. Ese fue el comienzo de la descolonización del Sahara Occidental.
Tarfaya durante el protectorado español fue llamada Villa Bens en honor al coronel Bens que la fundó cuando desembarcó en 1916Fue capital de la antigua colonia española de Cabo Juby que se encuentra a poca distancia. Con sus más de 7.000 habitantes, tiene el encanto de ser un lugar prácticamente ignorado por el turismo pero con un atractivo ambiente marino, animadas terrazas, algunos recuerdos históricos y un glorioso pasado, rodeado de amplios arenales
Sus primeros habitantes pertenecían a una antigua tribu Tekna, luego fue guarnición portuguesa por su punto estratégico en las travesías por este amplio océano, ocupada más tarde por los ingleses durante el s.XIX y en 1958 pasó a Marruecos tras su independencia. En 1976 fue base de la Marcha Verde y allí han erigido un Museo de la Resistencia en recuerdo de aquella época.
Me he hospedado en el hotel Casamar (150Dm/cama doble/ducha/ventanal hacia el puerto y las dunas de la playa), igualmente conseguido mediante llamada telefónica el día anterior. Se encuentra muy cerca de lo que fue el aeródromo de cabo Juby, ahora en desuso, pues este lugar fue una escala importante de las rutas del Aeropostal entre Europa (Toulouse) y Senegal. Hoy día se utiliza la pista para una de las etapas del histórico rally aéreo Latecoere Toulouse-Sur de Senegal. En 2004 se creó un monumento situado en la avenida y un museo a pocos metros dedicado a Antoine de Saint-Exupéry, escritor y aviador responsable de lo que fue esta base aérea en  1927 ya que se inspiró en esta ciudad para escribir  su famoso libro “El Principito”. En su interior, de planta sencilla, hay colgado en sus paredes imágenes de aviones de la época y rutas de correo aéreo, un dibujo original del "Principito" y algunas maquetas. En el exterior hay un pequeño avión. Aquellos pilotos eran duros de verdad, viajaban 
con los medios de la época muchas millas atravesando el Atlántico o por el desierto con aquellos artefactos voladores, con escaso apoyo financiero y pudiendo ser secuestrados o asesinados por las tribus locales si tenían que realizar algún aterrizaje de emergencia.
En la avenida de la playa, no muy prolongada, ahora invadida parte de ella por la arena de las dunas, hay dos kioscos donde comer o tomar té que abren al atardecer. A la izquierda está el dique del muelle de Tarfaya y a la derecha el muellito donde juegan los niños o descansan los mayores.
En medio, y dentro del mar con marea alta, se encuentra la otra imagen icono de esta pequeña ciudad: la Casa del Mar (o Casamar), una fortificación costera/establecimiento comercial construido en 1882 por el escocés Donald Mackenzie fundador de la compañía comercial británica North West African Company Imperial cuando estableció en este lugar a principios de 1879 un puesto que llamó Port Victoria, con el objetivo de comerciar con caravanas provenientes de TombuctúConstruida sobre una isla arenosa y fortificada con cañones de guerra, constaba de una planta baja y planta alta ambas compuesta por 8 habitaciones cada una, usadas para almacenar consumibles importados y exportados desde la zona hacia Manchester. Contaba con 6 tanques terrestres para agua potable y un puerto para que atracaran barcos y embarcaciones comerciales. En 1888 fue atacada por tribus saharianas locales  y luego cedida en 1895 al sután de Marruecos Moulay Abd Al-Aziz. El gobierno británico reconoció la soberanía marroquí sobre estas tierras desde el río Draa hasta Cabo Borjador. En 1916 se constituyó el protectorado español en Marruecos y el edificio pasó a ser conocido como CasamarAhora se encuentra en total abandono. En marea baja se puede acceder a su interior. 
Según cuentan los "surferillos" locales, parece ser que rompen buenas olas, pero el viento estos días viene del mar, es bastante fuerte y no son las condiciones adecuadas. Vamos, que el mar "está feo".
Pasear por esta pequeña ciudad es sencillo pues no hay mucho que ver. Ni hacer. Prácticamente es más de lo mismo. Muchas terrazas-teterías con tv para ver los partidos de futbol y mucha gente sin hacer prácticamente nada.
Del protectorado español solo queda una construcción militar llamada la Casa de los 100 soldados (o Fuerte de Tierra) construido en 1916 y ahora en total abandono junto a un cine de los años 30's casi derruido (queda la taquilla y la zona de asientos). Este lugar durante el periodo español fue, ante todo, una base militar que protegía el N. de Marruecos Canarias. Tuvo alguna importancia comercial en los intercambios con la gente del lugar y las pesquerías canarias. Y un valioso aeródromo en el que los aviones necesitaban repostar en sus viajes largos. Es notorio que de las construcciones españolas apenas quede nada porque Marruecos ha tratado de borrar esa huella. Ahora, sin embrago, aparece como un destino para amantes del surfing.
He intentado nuevamente contactar con algún guía que tuviese vehículo adecuado para visitar la zona cercana, como la laguna Naila, varias depresiones salinas y una mezquita tradicional no muy lejos de aquí, pero el único personaje que apareció fue un tipo que hablaba, por cierto, bastante bien español con ganas de hacerse “el bisnes” conmigo pidiéndome una cantidad exagerada por una ruta de medio día a la laguna. Pero su vehículo es "un deportivo", no es 4x4. Solamente valdría para ir a la laguna pero no al resto de los lugares porque podría quedarse enterrado en las carreteras de tierra. 
Como información orientativa, la laguna Naila se encuentra a 70kms. dirección Tan Tan. Es una zona de marismas, salinas y dunas pobladas de aves migratorias dentro de una superficie de 1.850K, en el interior de un parque nacional creado para proteger el desierto, los humedales y las dunas costeras. Por su alto valor ecológico está en estudio su declaración como Patrimonio de la HumanidadEste parque incluye una porción de la costa y la laguna -una de las mayores de la costa marroquí-. La laguna es también un terreno importante de anidación de aves como el tarro canelo, cerceta pardilla y la gaviota de Audouin que habitan de forma permanente y un gran número de especies que migran en invierno. Cada año, en la temporada de invierno, alrededor de 20.000 aves se quedan en este lugar. 
Los pescadores de la zona tienen algunas pequeñas embarcaciones amarradas al embarcadero y las ofrecen para pasear durante un par de horas a quienes estén interesados en adentrarse entre marismas y dunas para observar su avifauna. Hay que ir temprano para no pillar el calor.
En sus cercanías se han encontrado restos de una fortificación española que podría corresponder a Santa Cruz de la Mar Pequeña, el primer asentamiento de la Corona de Castilla, coincidiendo con la colonización de las islas Canarias, y que también se podría visitar. La historia escrita cuenta que el gobierno español de 1934 (de Leroux) encargó la ocupación de esta antigua posición castellana, una posición cedida a perpetuidad por "su Majestad marroquí a su Majestad Católica" en 1850 por el Tratado de Was Ras tras la batalla del mismo nombre ganada por los españoles. Pero al no encontrar exactamente su ubicación después de sucesivas búsquedas y dado que habían pasado más de 350 años determinaron que podría ser la costa de Ifni y por error de localización así la tomaron en propiedad. Es decir, el que esa provincia fuera española durante 35 años se debe a ese error de posición.
Al S. del parque destaca también las espectaculares salinas Sebkh Tazra, ejemplo de zona húmeda con extensa productividad de vida biológica influenciada por el surgimiento de aguas profundas del océano.
Pues nuevamente me he quedado sin poder ver cosas interesantes que tenía planeadas en esta ruta costera que estoy realizando mediante transporte público. No me queda otra que seguir recorriendo los entornos playeros y disfrutar de las terrazas y de la vida vecinal.
De menor desarrollo económico que sus vecinas Tan Tan y El Aaiún por estar alejada de la ruta N.-S., Tarfaya es un centro administrativo provincial que posee un puerto pesquero y comercial. Ahí se encuentran amarrada la flota de barcos que todos los días salen al mar. En la actualidad se encuentra en modernización y parece ser que podrían reanudar la ruta marítima regular con Fuerteventura que se detuvo tras el accidente del ferri Alassama de la compañía Armas en 2008. El incidente ocurrió tan solo un año después de su inauguración al chocar con el dique de este puerto debido al fuerte viento imperante ese día y provocándole una vía de agua. Tras 16 años de abandono fue retirado de la costa. De momento seguiremos sin poder venir con nuestros vehículos directamente desde Canarias para recorrer esta parte del continente africano.
A 190Kms. de esta playa se encuentra otra muy concurrida por los vecinos de su zona. Se trata de El Ouatia (o Tan-Tan Playa), y a 27Kms. de Tan-Tan ciudad. Y ésta iba a ser mi siguiente visita durante otros dos días. La tarde anterior el propietario del hotel Casamar se comprometió a contactar con uno de los taxistas que realizan esta ruta para que me recogiera en el hotel y salir antes de las 8 de la mañana en esa dirección. Sin embargo, al día siguiente y pasada las 9 no aparecía nadie. Tuve que ir al estacionamiento de los Grand Taxis que parten todos los días hacia Tan-Tan en busca de transporte, ya fuera en taxi como en alguna de las guaguas que paran en frente. Sin embargo, ese día efectivamente aún no había llegado ningún otro pasajero y estaban los únicos dos taxis compartidos vacíos esperando. Me senté a desayunar en una de las cafeterías mientras esperaba que la suerte me acompañara. Media hora más tarde apareció el taxista que había hablado con el dueño del hotel y paró su taxi junto a mí. Como no me dijo nada yo seguí sentado sin imaginar que estaba esperándome para salir junto con otra persona que se encontraba dentro durmiendo hacia Tan-Tan. Al rato me indicaron que estaba esperando por mí. ¡Sorpresa!. Su cara no fue nada agradable durante todo el trayecto.
Nuevamente en la N1, que continua en un muy buen estado para la circulación, circundamos el Parque Nacional de Khenifiss donde se encuentra la laguna Naila, la que intenté visitar y no pude, y nuevamente la carretera volvía paralela a la costa, con unos redundantes paisajes compuestos de dunas, tierra y piedras, arbustos y hierba baja que sirve de alimentación a grupos dispersos de dromedarios que andan sueltos por ahí. Lástima que la neblina que viene del mar continúa haciendo perder color y calidad de visión.
Una vez llegados a la rotonda/cruce de El Ouatia giramos dirección la costa para llegar hasta la puerta del hotel Hagounia El Ouatia (200Dm/cama doble/balcón con vistas a las dos "playas El Ouatia" de esta pequeña población. A lo lejos su puerto y, en frente tres establecimiento de Camping para vehículos/baño/tv) y a no más de 700mts. de la playa principal, que estos días ha estado bastante concurrida. Su larga avenida, con hoteles locales y las populares terrazas, al atardecer toma vida. Si a medio día tiene bastantes usuarios, al caer el sol se llena completamente de paseantes. Aparecen también los vendedores con sus carritos ambulantes vendiendo dulces, roscas, papas fritas, jugos naturales.... Varios cochitos eléctricos estacionados al final del paseo sirve a algunos padres para que sus niños "aprendan a conducir". Luego crecerán y continuarán la tradición de no respetar a los peatones en los pasos de peatones!.
Antiguamente fue una estación balnearia, sin mucha capacidad alojativa, principal puerto de pesca del S. y primer puerto sardinero del país. Ahora dispone de todas las instalaciones necesarias para acoger barcos de todo tipo, así como establecimientos industriales para el procesamiento de productos del mar.
A 24Kms. se encuentra su ciudad sahariana, Tan-Tan, que fue un puesto militar del protectorado español pero sin ninguna importancia administrativa o comercial. Su agrupamiento poblacional comenzó en 1940. En 1956 se concedió la independencia a la provincia de Tarfaya y, por ende, a esta ciudad.
Sigo insistiendo a los recepcionistas que me intenten conseguir algún conductor con vehículo que me quiera llevar a ver diferentes lugares de la zona pero es imposible encontrarlos por esta parte del país ya que no es tan turístico.
He disfrutado de un par de días de paseos por esta localidad, comiendo pescado fresco, algún que otro tajín y compartiendo tés en sus terrazas con algunos vecinos mientras observaba el movimiento de los mismos. Es un emplazamiento muy fácil de caminar y muy económico vivir aquí.

15 de junio de 2025

Laâyoune o El Aaiún, y sus playas

No tardó más de media hora que se llenara el taxi compartido (o Grand Taxi) de 6 pasajeros que se dirigía hacia El Aaiun (Laâyoune), antigua provincia en el Sahara español. Solo 2h. de trayecto, rápido, cómodo, pues pude elegir la ventana izquierda que no da de lleno el sol durante el trayecto, pudiendo observar con más claridad el paisaje: el Atlántico de fondo, dunas solitarias (o barhams) con caprichosas formas de media luna a causa de los vientos, amplios terrenos desolados con escasa y triste vegetación, mucha arena y piedras, enormes extensiones de dunas de arena rubia (o ergs), carteles en francés de “Danger des Sables” (peligro por movimientos de arena), o de dromedarios sueltos por ahí, tranquilos ellos, pastando. La construcción de esta carretera ha modificado la panorámica por el amplio allanamiento del terreno a ambos lados de la misma. 
La bruma fresca que llega del mar al chocar las olas contra los acantilados invade todo el entorno y se va perdiendo mientras avanzamos la limpieza del aire al mezclarse con el polvo que mueve el viento caliente de tierra. 
Apenas hay tráfico de vehículos particulares. Son las guaguas y los taxis compartidos los que más circulan por ella.
Algunos dromedarios que comen el escaso pasto levantan la cabeza y observan a los vehículos pasar. Sin más. Están acostumbrados. Muchos de ellos pertenecen a los nómadas. Unos servirán para el transporte y otros serán carne de mercado muy apreciada en esta parte del desierto. Su figura es muy diferente a los del Sahel. Son más pequeños, parecen como más enfermos, a muchos les faltan parte de su pelaje. Los hay grises-negros, dorados o casi blancos.
A poco de llegar a Laâyoune pasamos paralelo a la gran zona amurallada de la empresa minera Phosboucraa (Fosbucraa cuando lo explotaban los españoles), que proviene de los yacimientos de fosfatos a cielo abierto del interior, ubicada en el pequeño emplazamiento llamado Marsa. Unos pocos kilómetros más allá se encuentra El Marsa (o Laâyoune Plage).
Me pareció un lugar atractivo por su situación frente a la playa y por sus sitios históricos que no me quería perder, por lo tanto me propuse regresar más tarde a pasar varios días en esta parte de la costa sahariana. Continuamos por la carretera hacia la ciudad que se encuentra a 29Kms.. 
La arena del desierto, según los vientos, va cubriendo parte de la carretera por partes. Varios tractores están constantemente arrastrándola fuera de ella ya que es un peligro para la conducción.
La entrada por el S. a El Aaiún se hace atravesando una estructura de hormigón que simula varias dunas juntas. Debajo, a la sombra, el control policial correspondiente. A los vehículos de transportes de pasajeros no se les detiene para pedir documentación. Se conocen. La estación (Gare Routière) de los Grand Taxis se encuentra en la avenida Abou Baker Seddik, al N.O. de la ciudad, junto al 
lago Oued Essaquia Lhamra (o lo que antes era el río Saquia el Hamra, ya que no ha llovido desde hace mucho tiempo y sus aguas están estancadas). Hay una enorme vida en sus verdes orillas y junto a las enormes dunas que acaban ahí. 
Me he quedado en el hotel Jodesa (170Dm/baño/tv/ventana a la calle principal y a sus terrazas de té). Igualmente lo había reservado por teléfono gracias al mapa de Google (hay referencias escritas de anteriores huéspedes), por ser más económico que en las plataformas de reservas.
Como viene siendo costumbre, antes de que el calor fuera más intenso, aproveché para realizar el habitual reconocimiento de los alrededores del hotel, localizar restaurantes locales, que son más populares y algunos lugares simbólicos de la ciudad como la plaza Oum Saad y la plaza Menchuar, puntos céntrico para ubicarme y no perderme. Una de las calles principales, el Boulevard Meka, es donde se encuentra mi hotel y junto al Boulevard Mohamed V prácticamente cortan la ciudad en dos. La parte baja corresponde a los barrios antiguos y la alta a las nuevas edificaciones que se mezclan con otras más vetustas.  Está llena de tiendas de ropa, de cosmética, de telefonía, restaurantes, terrazas, peluquerías, algunas pâtisseries que desprende un exquisito olor....
Laâyoune, antiguamente conocida como la "Ciudad de las Fuentes y los Manantiales", no es una gran capital, ni siquiera una gran ciudad; es solo una cabeza de provincia poco acostumbrada al turismo, en constante evolución, nada que ver cuando andaban los españolitos por aquí, aunque aún quedan algunas reminiscencias constructivas en estado precario.
A medio día sucede igual, que apenas hay movimiento de gente caminando, pero sí de vehículos. Y muchos taxis (Petit Taxi). Son económicos, no más de 7Dm. Fáciles de pillar y llevan a cualquier lado siempre y cuando se mueva por su zona, recogiendo a más pasajeros.
Hay muchos militares y policías y muchísimos cuarteles. Todo este territorio saharaui sigue en litigio entre la República Árabe Saharaui Democrática y el Reino Alauita de Marruecos. Esta es la capital de este Territorio No Autónomo (son 17) que se encuentra bajo supervisión del Comité Especial de Descolonización de la Organización de las Naciones Unidas, con el fin de terminar el colonialismo, que nunca llega por intereses económicos y geo-políticos. 
Volví unas horas al hotel tras almorzar en el resturante Amwaj Dar I'baldi, cerca de la Plaza Oum Saad, un exquisito cous cous, por ser viernes, y descansé con la ventana abierta mientras oía el sonido de la calle.
Luego, nuevamente, "pa fuera pa la calle" a encontrarme con nuevos sitios. Bajando hacia el río/lago, al otro lado de la avenida, dirección E., ya en la parte vieja, se encuentra lo que fue el antiguo hotel Parador Nacional (hoy lo lleva una empresa hostelera marroquí), una edificación de estilo mudéjar o hispano árabe, que dominaba visualmente el casco de la ciudad y el lago Dait Um Saad (al otro lado del puente de la carretera nacional 1 que lo atraviesa y lo divide del Oued Essaquia Lhamra). Fue inaugurado en 1968 por Manuel Fraga Iribarne y entregado a las autoridades marroquíes en diciembre de 1975. Según dicen, dispone de 21 habitaciones, 1 suite, comedor, salones, bar, piscina y servicios, y dotado de aire acondicionado. 
Un poco más allá la Catedral española de San Francisco Asís que servía a los casi 30.000 habitantes españoles que vivían en el Sahara, la mayoría en El Aaiún, junto a otros 74.000 saharauis, construida en un peculiar "estilo del desierto", con un lateral que imita las dunas (ahora con servicio sólo sábados y domingos), y que antaño colindaba con los centros del poder español: la casa del gobernador, el ayuntamiento y el cuartel general del ejército. Junto a ella está lo que fue el antiguo Casino Español, casi fantasmal con su salón de baile y su sala de actos vacíos. A varios cientos de metros, y frente la nueva Gare Routiere (o Estación de Transporte público) de guaguas, se encuentra un conjunto de casas esféricas rosa-ocre dentro de un recinto cerrado que supongo fueron parte del barrio emblemático construido por los españoles  y, paralela al río, muchas viviendas en estado caótico con techos también redondos junto a otras nuevas edificaciones. Se observa que poco o nada están haciendo sus habitantes, ni la administración local, para conservarlas en mejor estado. Así se va perdiendo recuerdos del pasado, herencia española. 6 años después de la fundación de El Aaiún, contaba con barrio comercial, "importantes almacenes de sociedades al por mayor", calles espaciosas, plazas amplias, escuelas, hospital, cómodas viviendas y una población indígena sedentarizada que edificaba por su cuenta viviendas para sí y para alquilar, labraban tierras, poseían huertas, hornos de cal, gallineros, vaquerías, porquerizas...
Bajando al lago, y al otro, en frente, muchas dunas. Una larga alineación de dunas enormes que parece haberse detenido ahí mismo por arte de magia.
Entre el atardecer y la caída del sol... mucho más movimiento de gente. Y más gente sentada en las terrazas con sus cafés o sus teteras, y más tráfico. La puesta de sol detrás de las dunas es extraordinaria. Sus diferentes colores dorados a rojizos se acentúan lentamente. Tres lugares esenciales para verlo: desde las mismas dunas -sólo hay que cruzar la zona fangosa y empantanada-, desde el puente que lo cruza y desde la parte baja del barrio antiguo, a orillas del mismo. O para los más suertudos: desde la azotea de alguno de los hoteles más altos de esta ciudad.
El río Saquia el Hamra, que recorre tímidamente esta región del Sáhara Occidental, fue apaciguado hace décadas mediante sencillas presas de adobe y piedra y luego con la llegada de nuevos materiales de construcción reforzado para conseguir hacer de su cauce una presa que pudiera abastecer a los habitantes de la ciudad de esta ciudad. Pero con la llega del agua corriente estos mismos pobladores dieron la espalda al embalse que poco a poco fue relegado a un segundo plano y hoy presenta aspectos contrarios y chocantes. Por un lado, las consecuencias del desarrollo moderno: basuras, escombros, contaminación y desechos y, por otro lado, la fuerza de la madre naturaleza que siempre busca la manera de dar nuevas salidas ante los cambios impuestos por los humanos. Por eso si se observa lo primero y nos centramos en lo segundo, el resultado es más atractivo y enriquecedor ya que me encuentro ahora en un auténtico oasis vegetal y animal a los pies de esta ciudad con palmerales, marismas y grandes extensiones de dunas doradas que sirven de hábitat a gran cantidad de aves y pequeños mamíferos que se alimentan de peces los primeros y de dátiles e insectos los segundos. 
Dos días más tarde me dirigí en grand taxi (12Dm) a El Marsa. Los españoles la llamaban Cabeza Playa Aaiún (hasta 1976) y en la mayoría de los mapas corresponde, en francés, a Laâyoune PlageMe he hospedado en el hotel El Marsa (180Dm/cama grande/baño/ventana a una de las calles/tv), también reservado vía teléfono el día anterior. 
Este lugar no es tan atractivo. Estoy rodeado de muros correspondiente a las empresas que trabajan en este enorme emplazamiento portuario y que se han comido una parte de la playa. Para alcanzar la mejor zona de baño hay que trasladarse varios kilómetros dirección N. donde se encuentra el pequeño asentamiento Foum el-Oued. Y un poco más allá la playa Nagjir.
El domingo fui a esa playa para observar el movimiento de sus vecinos que se acercan a pasar el día y como es el montaje alrededor de ella. Hay un minibús que sale todos los días cada media hora desde la parada de grand taxis y pasa por ese poblado (7Dm). A mitad de camino, y de la costa, se encuentra un barco varado, oxidado, a poca distancia de la orilla. Se trata de un pesquero islandés construido en 1980 que quedó atrapado en el bancal de arena durante una tormenta en 2009.
La avenida de la playa de Foum es larga, con viviendas en primera línea, muchas de ellas en estado de abandono o mal cuidadas. Hay varios kioscos y terrazas para comer o beber té. También grupos de pequeños cobertizos acondicionados con alfombra y cojines para pasar el día festivo en familia, descansando y haciendo de comer. O té.
Esta parte de la costa está dividida en varios sectores: desde antes del comienzo de la avenida hay jaimas para alquilar durante el día, en el centro los usuarios montan sus cobertizos improvisados con telas y cuerdas para protegerse del sol y el viento. Otros montan jaimas o arman tiendas de campaña. Dispone de una gran zona de aparcamiento. Al otro lado se encuentra la kilométrica playa Nagjir.
Es después de mediodía cuando comienza a llenarse de usuarios. En la arena se hace de todo: desde jugar con balones, hacer pequeñas fogatas para calentar el agua del té o la comida, diversos juegos en grupo o para bañarse, eso sí, hasta las rodillas.
Hay vigilancia con servicio de rescatistas que obligan a los bañistas a estar todos juntos, cerca de ellos, muy controlados. La playa es extremadamente larga. Se pierde a la vista debido a la bruma. 
De vuelta esperé en la carretera la llegada de la guagua correspondiente (7Dm) y bajé en el lugar donde se encuentra el barco encallado para observarlo de cerca. Es conmovedora la visión que se tiene del mismo. Está ahí tan cerca que con marea baja se puede llegar a él. 
Y desde allí regresé caminando por la orilla hasta el centro de esta pequeña población costera. Está llena de terrazas y pequeños restaurantes. Se come muy económico. Pero no hay tanta variedad como en Laâyoune.
Una vez controlado el medio de transporte adecuado por el horario de salida hacia Tarfaya, mi siguiente destino, será nuevamente CTM la compañía de guagua que me llevará hasta allá.