El estacionamiento de los taxis compartidos hacia Tiznit (170Dm/80min/75Kms) se encuentra no muy lejos del hotel, así que caminé hasta allí apaciblemente. A pocos metros saludé a un señor mayor que se me quedó mirando, le dije "hola"! y enseguida comenzamos a charlar. Conocía “Las Palmas” por la cantidad de gente que en tiempos pasados vivían entre ellos. Me habló de cómo se vivía en Sidi Ifni con los militares y sus familias pues trabajaba con ellos. Añoranza de un pasado no tan lejano.
Nada más llegar al parquin ya tenía mi plaza adjudicada, la última que faltaba, lista para sentarme y salir de esta idílica ciudad. Pienso regresar nuevamente a pasar algunos días más disfrutando de este maravilloso entorno en un futuro no muy lejano. Es, de momento, el sitio que más me ha gustado de todos los visitados.
Circulamos por la carretera de la costa R104 que pasa por las playas de Legzira y de Mirleft y se desvía a la altura de Gourizim hacia el interior los 16Kms. que falta para alcanzar Tiznit desde el mar. Fue un trayecto rápido, ameno, sin apenas tráfico. Las carreteras siguen siendo buenas y con llamativos paisajes que van cambiando a más áridos y pedregoso según vamos subiendo en altura. Las estribaciones del Atlas se vislumbran tenuemente en la distancia.
Tiznit se encuentra a 244mts. sobre el nivel del mar. Ronda aprox. los 100.000 habitantes, pertenece a la región Souss-Massa y es capital de la provincia que lleva su mismo nombre. El color ocre de las edificaciones son una de las agraciadas característica de esta ciudad.
El taxista me dejó en la puerta del hotel Al Houria (170Dm/ducha/tv/balcón con vistas al interior de las murallas y también dispone... de ¡¡ascensor!!). Desde el balcón de la 3ª planta se puede observar el interior de la medina que se caracteriza por su rica herencia histórica y cultural con influencia bereber y árabe, que alberga entre numerosas edificaciones de excepcional arquitectura una hermosa mezquita, la Kasbah, la plaza Méchouar o una "fuente azul".
Evidentemente lo primero que hice fue dirigirme a su intramuros y recorrer los lugares más interesantes de este complejo que me recuerda bastante a varias ciudades de Uzbekistán que visité el pasado viaje. Comencé el recorrido por su impresionante muralla que rodea la medina. Construida en el s.XIX por el sultán Mulay Hassan I, por la necesidad de crear en esta ciudad un puesto defensivo para controlar las tierras del interior ya que ofrecía ventajas estratégicas tales como la proximidad a la costa y su excelente situación en la ruta comercial que une Essaouira y el Sáhara. Con ello también garantizaba su autoridad frente a las tribus bereberes del S. que, de hecho, han tenido siempre un espíritu rebelde como quedó también demostrado décadas después cuando se sublevaron frente al Protectorado Francés establecido en 1912. Durante los primeros años fue la sede del sultán azul El Hiba señor del Anti Atlas.
De estos muros hechos de adobe llama la atención su color rosáceo y el que se conserve tan bien casi íntegramente. De todas formas están siendo reparados y repintados por tramos estos días. Sus 5 km de muros de 3mts. de altura soportan 30 torres de planta cuadrada y 9 puertas de entrada; las principales: Aglou Bab, Bab el Assa, Bab el Khemis, Bab Targa, Bab el Maâder, Bab Oulad Jerrar, Bab Jdid (sus nombres refieren a las principales familias de la época).
Entré por la Puerta Bab el Assa, la “puerta de la ciudad”, un excelente punto para comenzar el recorrido de acceso a su Medina, con un laberinto de calles estrechas y adoquinadas y disfrutando de la arquitectura que bien refleja su historia -muchas de las casas son reminiscencia de la forma tradicional semejante a los riads de Marrakech-, con sus puertas y ventanas finamente labradas, tiendas de artesanía local donde sus talentosos artesanos crean joyas de plata y cerámicas coloridas. Caminar por sus barrios de ambiente tranquilo y provincial con callejuelas muy poco transitadas ofrece una experiencia perfecta para observar cómo se desenvuelven sus vecinos. Como el barrio de Bab el Assa, por donde entré, cerca de muchos de los principales atractivos y que mantiene un encanto muy local y acogedor. El barrio de la nueva Medina, más moderno, que combina elementos tradicionales con nuevas construcciones, con cafés y restaurantes donde poder disfrutar de un buen té a la menta mientras se observa el bullicioso ir y venir de su gente. Sin duda alguna destaca su Mercado local, con productos frescos, especias, frutos secos y una variedad de alimentos de su gastronomía local.
La otra gran construcción es la Gran Mezquita Jamaâ Al Kabir que, si bien no pude acceder a su interior, sí que puede contemplarse el exterior. Su minarete de adobe del que sobresalen decenas de estacas de madera es una técnica constructiva de refuerzo, apreciable también en otros lugares del desierto del Sahara y el Sahel. Según su leyenda servía a las almas de los difuntos para acceder al Paraíso. Se parece mucho a la arquitectura de Mali.
Otro monumento que caracteriza a esta ciudad es el palacio del Califa (Qasr el Khalifi) que albergaba al representante del sultán, situado en la plaza El Méchoir, muy cerca del Souk. En esta plaza hay una amplia zona de aparcamiento de vehículos y alrededor, bajo soportales de arquerías, se encuentran las tiendas, los restaurantes y las teterías (o cafés).
El lugar más emblemático es la Source Bleue (La Fuente Azul), un famoso manantial llamado Ain Akdim, aunque ahora sus paredes son de color verde-musgo, ubicada en una pequeña plaza, un "oasis natural" ideal para disfrutarlo tomando un té en una de sus terrazas situadas en frente mientras descansaba un poco de caminar. El origen de Tiznit realmente se debe al pequeño poblado construido en torno a este manantial, avalada por una vieja leyenda que dio origen a su nombre y que atribuye la formación de este manantial a una intervención divina para premiar el lugar en el que una mujer de malas costumbres mostró su sincero arrepentimiento descansando allí, cuando todo era puro desierto. Entonces Allah le manifestó su perdón haciendo brotar este manantial. Dicen que su cuerpo está en la Gran Mezquita. Se encuentra frente a otra importante edificación: la Kashba (o fortaleza) de Aghanaj, construida en 1810 sobre más de 6.000 metros cuadrados, protegida por una gran muralla con 5 imponentes torres de vigilancia que exhibe una brillante innovación arquitectónica y belleza cultural. El Caid Mohammed Aghanaj El Hahi que desempeñó un papel fundamental en la hstoria de Marruecos, le dio su nombre. Implicado en una campaña militar alrededor de Oued Massa (a las órdenes del sultán Moulay Slimane decidió instalar allí sus tropas para facilitar su acceso a la fuente de agua de Tiznit. Ha tenido varias funciones a lo largo del tiempo (prisión administrativa, centro de capacitación y parque municipal. Sigue en continua transformación para albergar ahora un museo de arte, exposiciones, talleres y centro de formación para los oficios ancestrales de la artesanía marroquí.
Pero lo que realmente destaca es su gran zoco (Souk) de frutos secos, de verduras, infinidad de frutas (incluso llegadas de países lejanos), trajes (daraas, para hombres y mlahef para las mujeres), babuchas de piel, calzado, ropa deportiva falsificada y otras no, objetos cotidianos de barro, pero sobre todo el más significativo es el Souk de los joyeros, donde se venden piezas de plata y latón de tradición bereber, de gran refinamiento para hombres y mujeres. Es posible ver a los artesanos en plena faena trabajando pendientes, adornos frontales, cinturones, collares y brazaletes para mujeres, así como puñales para hombres y otras piezas para ambos sexos como fíbulas y collares en talleres de otras calles. Todos ellos, especialmente estos últimos, parece ser que tienen un poder mágico en la cultura bereber, como protectores contra el mal de ojo y determinados problemas de salud. Esta actividad de orfebrería de plata es por lo que se considera a esta ciudad la "capital de la joyería bereber", legado que dejaron aquí los maestros judíos que se establecieron desde tiempos de la refundación de la localidad. Esta comunidad judía está restaurando la antigua escuelas, tiendas y muchas casas propias.
Aunque Tiznit, en general, no tiene el patrimonio monumental de otras ciudades marroquíes sí cuenta con algunas construcciones de interés histórico, fachadas con pequeñas ventanas tradicionales de madera, verde, o bajos con soportales y arcadas para caminar a la sombra y, sobre todo, aún conserva el ambiente genuino de una localidad típica marroquí donde el ritmo de vida y las actividades cotidianas apenas se ven influidas por el turismo.
La región es conocida también por la gran producción de aceite de Argán, el aceite de oliva de calidad y la menta fresca o hierbabuena.
Y a tan solo dos días de acabar mi recorrido por estas tierras me he dirigido a Agadir, aprox. a 80kms. más al N., lugar donde debo tomar el vuelo de vuelta a casa. La carretera nacional avanza a través de una enorme planicie plagada de arbustos endémicos relativamente altos. Son los del argán, verdadero motor de la economía marroquí. Lo comercializan como aceite para cosméticos pues hidrata la piel, acondiciona el cabello, para restauración por su sabor y aroma, por sus beneficios para la salud cardiovascular y digestiva... A las cabras les encanta subirse a sus ramas y comer sus frutos, una drupa ovalada de color ocre o negra, del tamaño de una aceituna que contiene una nuez dura con semillas de la que se extrae el aceite. Cuando están maduros caen al suelo y son recolectados mayoritariamante por las mujeres (bereberes). Empieza por estas fechas la temporada de cosecha.
La entrada a esta enorme ciudad me impresionó, sobre todo después de 35 años de mi última visita. Hay varias estaciones de guaguas y estar seguro en cuál quedarse. En mi caso me quedé en la segunda, junto a la avenida Moulay Hassan I, cerca del Mercado de los Pescados (Marché aux Poissons). A varios cientos de metros calle abajo se encuentra el Mercado El Had (Souk El Had).
Mis dos motivos para llegar hasta Agadir es que tengo el boleto de avión de vuelta desde su aeropuerto y visitar el Souk El Haid, uno de los mercados bajo techo más grande y concurridos de esta parte del país porque quería que me hicieran en cuero de vaca unas riñoneras como las que uso para viajar.
Y no me defraudó aun siendo visitado por tanta cantidad de turistas, situación que no había vivido durante estas algo más de tres semanas viajando por esta parte del país. Se concentran principalmente en la zona de playa y de compras en este souk tan famoso. Pude conseguir habitación en uno de los hoteles "menos caros" (Hotel Najib 247Dm/cama doble y cama individual/baño/tv/balcón a la avenida Moulay Hassan I) y a no más de 3kms. de la playa en línea recta.
Esta es una ciudad donde los hoteles se han incrementado en cantidad y en calidad, con desorbitados precios que hay que pagar para disfrutar de ella con relativa calma. Conocía su playa muy bien y no tenía intención de visitarla nuevamente porque imaginaba el gran cambio que habría sufrido. Pero al poco de llegar al hotel, desde el balcón, observé como el tiempo comenzaba a cambiar. Una espesa neblina muy fría y húmeda llegada desde el mar envolvió rápidamente todas las calles cercanas. Supuse que la imagen de la playa sería otra completamente diferente a lo esperado. Y se me ocurrió la idea de que mientras hacía tiempo para recoger el trabajo encargado ir a mirar qué estaba sucediendo.
Sin duda alguna, el entramado de las calles y las nuevas construcciones cerca de esta playa de Agadir parece haber sido diseñadas por algún empresario constructor grancanario del S. de la isla, antes "tomatero de gorro de paja". Las calles se entrecruzan, no llevan directamente a ninguna parte, calle que corta calle, rotondas, semáforos y pasos de peatones que casi nadie respeta. Los conductores conducen enrabietados, peleones. Los pibes con las motos, como locos. Mi hotel se encuentra a poco más de 3.000mts. de la playa en línea recta, pero tras sortear mogollón de calles entrecruzadas, el recorrido llega a los 4.300mts.. Un disparate! Las guaguas que circulan por sus calles son fáciles de coger, y de entender, están señaladas con los números y la procedencia y destino correspondiente. Hasta la playa son 4Dm. el trayecto (L2, L22, L31, L311, son las más convenientes).
Y, efectivamente, el ambiente en la playa era bastante llamativo, casi hechizante, completamente grisáceo, inundado de una espesa bruma que apenas podía dejar ver más allá de 25mts.!!. Una imagen que valió la pena descubrir después del enorme esfuerzo que tuve que hacer para llegar caminando a ella. Aunque pasear por su espaciosa y bien cuidada avenida es toparse con cientos de turistas locales y extranjeros imposible de evitar. Su amplia y atractiva playa arenosa de casi 10Kms. está bastante limpia, tiene servicio de rescatistas y vigilancia y muchas terrazas donde comer y beber. A casi el triple de precio de lo que he pagado durante todo el viaje, por supuesto.
Algunos vecinos marroquíes se encogen de hombros, o ríen maliciosamente cuando se refieren a que Agadir no está mal... para los turistas!, pero no es "vrai marrocain" sino una más "europea". Aunque carece de esa ajetreada concentración de gente que caracteriza la vida marroquí está bien comunicada y es una base ideal desde la que explorar algunos de los paisajes más espectaculares del país.
Fue durante siglos un puerto pesquero y una ciudad con mercado que abastecía el valle del Ued Sus, que desemboca en el mar por el S. pero, sin duda alguna, que tras el terremoto de 1960 que destruyó su ciudad antigua necesitó ser reconstruida pero lo harían con un toque modernista en comparación a las otras ciudades marroquíes, como un nuevo símbolo para demostrar que Marruecos era un Estado nuevo: se haría una ciudad que sería al mismo tiempo un puerto y un centro económico, industrial y administrativo.
Y poco más puedo hablar de esta bulliciosa ciudad, perfecta para comer bien de todo y con precios diferentes según en qué parte de la misma se encuentre el restaurante o el hotel. Una lástima, lo que antes era un pueblo sencillo de pescadores ahora es lo peor en destino turístico playero. Pero nunca podrá ser peor que el Sur de Gran Canaria.